La mujer en el centro del cambio empresarial

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El cambio es imparable y, como todo proceso de modernización, conviene asumirlo lo antes posible para aprovechar todo su potencial. ¿Estás preparada para subirte al tren?

La incorporación de la mujer a los ámbitos de decisión empresariales se ha convertido en un tema cotidiano. Es raro el día que no leemos o escuchamos algo relacionado con la situación de las mujeres directivas.  La mayoría de las grandes compañías españolas son conscientes de la necesidad de avanzar por la senda de la diversidad de género, pero aún queda mucho por hacer.

Cuando se observan los datos sobre diversidad de género en las empresas españolas, es evidente que persiste el controvertido “techo de cristal”. Si bien hay un colectivo importante de mujeres preparadas con estudios superiores que empiezan a trabajar en igualdad numérica, a medida que suben hacia puestos de alta dirección su porcentaje disminuye de manera espectacular.

Cuesta entender las deficiencias en cuanto a la presencia de la mujer en puestos directivos, ya que ellas están preparadas y hace tiempo que se incorporan al mercado laboral con normalidad. En relación con la educación superior, también hace tiempo que el porcentaje de mujeres universitarias es muy alto, superando ampliamente el 50%.  Además, la tasa de ocupación femenina es del 45%, llegando al 50% si hablamos del colectivo del primer empleo. (Datos PwC)

En los últimos años el avance ha sido positivo, pero a una velocidad realmente lenta.  Las áreas que incorporan a más mujeres en puestos directivos son las de soporte, marketing, comunicación, asesoría jurídica y recursos humanos. Si hablamos por sectores encabezan el ranking el sector público y la sanidad, posiblemente por el sistema de promoción por méritos y las facilidades para la conciliación. Cuando en la empresa se asciende por méritos, experiencia y conocimiento, las mujeres promocionan. Cuando se sube por lealtad y afinidad, la mujer lo tiene más difícil.

A la hora de enumerar las razones por las que es preciso avanzar más deprisa en esta dirección, no sólo hemos de considerar que es un principio de justicia e igualdad, sino que también hay que recordar que más diversidad significa avances en talento, innovación, creatividad, liderazgo y, por supuesto, rentabilidad: pensemos en la importancia de las mujeres como compradoras o en la gestión de riesgos (las empresas que tienen un 40% de mujeres en sus consejos tienen menor riesgo de crédito_ Estudio de Informa5 sobre más de 1.250.000 empresas españolas_).  Por otra parte está la presión de los reguladores, la Unión Europea está pasando de las “recomendaciones” a la regulación normativa.

Lo que tú, como mujer, puedes hacer

origin_6832122251photo credit: Charles SEGUY photography via photopin cc

Es indudable la importancia que tienen las propias mujeres en el empuje de sus carreras profesionales porque de nosotras tiene que partir el impulso necesario para lanzar las medidas que hagan posible el cambio. No sólo por los conocimientos, los méritos y las habilidades aportadas, sino por la ambición, decisión y actuación en el camino. La mujer debe adoptar una nueva actitud, atreviéndose, perdiendo el miedo, levantando la mano y reclamando lo que le corresponde.

Es necesario formarse bien, tener una visión estratégica de la carrera profesional, definirse objetivos, ser proactiva en la búsqueda de oportunidades y desarrollar activamente el networking.  Que nadie se lleve a engaño, el camino no es fácil ni está exento de dificultades, por lo que conviene pedir apoyo y colaboración de los hombres, pero no cabe duda de que gran parte del éxito radica en el trabajo proactivo de las mujeres y en una actitud positiva ante el desafío de la diversidad.

Algunos aspectos que debes tener en cuenta para una carrera profesional de éxito:

  1. Conócete bien. Debes tener claro lo que quieres y lo que no quieres y ser coherente.  No olvides que todo cargo conlleva responsabilidades y compromisos, pero eso no significa que debas elegir entre tu vida profesional y tu vida personal.  El equilibrio es posible.
  2. Deja constancia cuando no estés de acuerdo con una decisión que impida un ascenso en tu carrera aportando argumentos que inviten a la reflexión para futuros casos. Esta actitud ayuda a que los demás sean conscientes de la necesidad de tener en cuenta todas las opciones a la hora de tomar decisiones, ya que no siempre las mujeres ponen de manifiesto su ambición o su intención de progresar y promocionar.  Es preciso poner de manifiesto claramente lo que quieres para que te puedan considerar.
  3. Los cambios de empresa, aunque son arriesgados, también suponen una oportunidad. Cambiar de empresa hace que la línea de aprendizaje sea más rápida. Las oportunidades hay que buscarlas
  4. Elige bien dónde vas a trabajar, si es posible opta por empresas “women friendly”. Trabajar en una empresa que no cumple los requisitos de igualdad no significa que no sea una buena organización para el desarrollo profesional de la mujer, pero sí será un entorno más difícil, tendrá mayor desgaste personal y requerirá un mayor esfuerzo.
  5. ¿Cómo adquirir la experiencia que te falta actualmente? Una posibilidad es ofrecerte voluntariamente a participar en proyectos, incluso mejor, liderarlos.  En ocasiones, las mujeres cometemos el error de pensar que no estamos suficientemente preparadas para una promoción o una nueva posición, nos cuestionamos si seremos capaces.  No tengas miedo, cree en ti, demuéstralo.
Si te interesa el tema, te recomiendo el informe Inspirando.  Casos de éxito en diversidad de género” de PwC

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