Durmiendo con tu enemigo

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Tanto fuera de las personas (en forma de gente crítica y reprobadora) como dentro (en forma de rival interior) existe una fuerza negativa que se contrapone a nuestro yo, al deseo de alcanzar metas, de llegar lejos, de crecer.

Son muchos los nombres que ha recibido este yo negativo: contrincante interior, rival interior, depredador de la psique, crítico interior, saboteador interior, … , yo lo llamaré simplemente “el Bicho”.  En todos los casos hablamos de la misma figura, aquella voz en tu interior que te critica, te insulta, te juzga despiadadamente, te desprecia o te castiga continuamente, el que te atormenta machaconamente con el “deberías haber …” de manera que va minando tu autoestima poco a poco, socava tu desempeño en cualquier actividad y pone límites a tu vida.

Derrotar o mantener bajo control a tu crítico interior puede ser uno de los trabajos más importantes que hagas en tu desarrollo personal, puesto que puede ayudarte a cambiar tu vida por completo.

¿DE QUÉ SE ALIMENTA EL BICHO?

El origen de nuestra voz crítica está en el deseo de aceptación. Deseamos desaforadamente ser aceptados por los demás.  Esa gran necesidad de aceptación tiene su inicio –como la mayoría de los impulsos más poderosos que tenemos– en la infancia.

Desde que nacemos empezamos a aprender y repetir aquellos comportamientos que obtendrán una respuesta de afecto y atenciones,  comportamientos con los que hemos aprendido a identificarnos porque los consideramos válidos para ser aceptados por los demás.  De la misma manera, aprendemos a desechar los comportamientos opuestos por “inaceptables”.  De esta forma, los primeros forman la parte de nuestra personalidad que nos atrevemos a mostrar y los segundos forman nuestra personalidad rechazada.  Voluntariamente excluimos de nuestras vidas los comportamientos “inaceptables”, pero no desaparecen ya que tenemos la capacidad de mostrarlos, aunque si lo hacemos nos sentimos culpables o no nos queremos reconocer.

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos ser.  Maquiavelo

Y AQUÍ ES DONDE EMPIEZA A ENGORDAR EL BICHO…

El crítico interior es un yo que nace para que se respeten las normas que hemos ido aprendiendo y que se nutre, a lo largo de los años, de todos los reproches que hemos recibido y de todas las reglas con las que nos hemos topado.  Vive constantemente preocupado de cometer un error y aterrorizado de que los demás descubran qué clase de persona somos en realidad, es decir, que descubran nuestra parte rechazada: “vagos, ignorantes, egoístas, torpes…”

CÓMO AMAESTRAMOS AL BICHO

Timothy Gallwey escribió El juego interior del tenis en 1974, en él expresaba su visión del juego como una lucha con dos contrincantes, uno externo y el otro interno que continuamente sabotea el logro.  La parte exterior se juega contra un oponente, mientras que la interior tiene lugar en la mente del jugador, en la que los obstáculos principales son la inseguridad y la ansiedad.  Gallwey descubrió que es más importante vencer al contrincante interno que al externo.  Sus conclusiones en el análisis del tenis pronto fueron solicitas en otro juegos como el golf o el esquí, y también en otras prácticas como la música o el ámbito empresarialLa idea fundamental es aprender a identificar al contrincante interior y desarmarlo.

RECONOCER AL BICHO

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Normalmente todos oímos a nuestro crítico, pero no sabemos que se trata de una parte nuestra como todas las demás que nos componen. Pensamos que somos eso que nos dice y, muchas veces, eso es extremadamente doloroso y mina profundamente nuestra autoestima, hasta el extremo de hacernos renunciar, en muchos casos, a la realización de nuestros sueños y deseos.

Pues bien, podemos aprender a utilizar la fuerza del bicho en nuestra mente y convertirlo en un poderoso aliado en el camino hacia el crecimiento y para alcanzar nuestros objetivos reconstruyendo nuestra relación con él.

En primer lugar, detectando sus mensajes negativos, aprendiendo a reconocer estos pensamientos como el punto de vista del bicho y no como una verdad absoluta. Entonces entendemos que todos esos mensajes no reflejan lo que realmente somos, nadie es completamente bueno o malo, eficiente o inútil, generoso o egoísta…

Los yoes rechazados también forman parte de nuestra personalidad total. Cuando entendemos esto, la ansiedad se reduce, el bicho se convierte en un crítico interior objetivo y asistencial, en lugar de destructivo, que puede guiarnos e impulsarnos en vez de castigarnos.

En el fondo, el bicho sólo quiere asegurarse de que seremos aceptados y apreciados por los demás, aunque con frecuencia se sobrepase en sus funciones y entonces el resultado es limitarnos excesivamente.

TRANSFORMAR AL BICHO EN UN ASESOR INTERNO

large_14316034638photo credit: yumikrum via photopin cc

Estas son algunas cosas que facilitarán el que te lleves bien con el bicho y que, además, sea una relación productiva:

  • Ser realista con respecto a tus debilidades y fortalezas.  Todos, absolutamente todos, tenemos virtudes y defectos.
  • Conocer cuáles son las distorsiones de tu pensamiento, las creencias irracionales que contribuyen a la baja autoestima, para quitarles su capacidad de dañar.  De esta forma, podremos utilizar la tremenda fuerza del bicho para impulsarnos hacia nuestros objetivos.
  • Tolerancia cero a los “debería”, esas normas autoimpuestas rígidas e irracionales que te dicen, de manera inflexible, cómo debes comportarte, qué debes hacer, cómo debes pensar y no te permiten desviarte de dichas normas a riesgo de una buena paliza emocional.
  • Manejar tus errores y procesarlos correctamente, dejarlos ir sin añadir juicios de valor que dañen tu autoestima.  Lo hecho, hecho está; no hay forma de cambiar el pasado por lo que no sirve de nada darle vueltas.  Hay que aprender de la experiencia y seguir hacia delante.
Cuando la mente se halla libre de todo juicio y pensamiento, está en silencio y actúa como un espejo, entonces, y sólo entonces, podemos ver las cosas tal como son.
  • Reaccionar correctamente ante las críticas de los demás, apreciándolas como una oportunidad de mejora.
  • Aprender la importancia de la compasión, tanto hacia ti como hacia los demás, puesto que la autoestima está muy relacionada con ella.
  • Tratarte con el mismo cariño, amabilidad y comprensión con la que tratas a las personas que quieres.
Tenemos que aprender a ser nuestros mejores amigos, porque caemos muy fácilmente en la trampa de ser nuestros peores enemigos.  Roderick Thorp

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