Gestiona tu trabajo, gestiona tu vida

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 Algunos consejos útiles para diseñar tu plan de acción.

Como apuntaba en la entrada anterior, no sólo depende de nuestros empleadores y de las medidas que pongan a nuestra disposición el que podamos conseguir un sano equilibrio entre todas las esferas de nuestra vida, también nos corresponde a cada uno de nosotros y nosotras tomar el control y la responsabilidad sobre el tipo de vida que queremos llevar.

Debemos partir de la siguiente premisa: la única certeza en este tema es que no hay una técnica única que funcione para todo el mundo.  Y esto es así porque cada persona  es distinta y su idea de equilibrio entre vida y trabajo también lo es, por lo que cada cual debe encontrar su fórmula ideal.

  La meta: tener una vida que nos satisfaga, nos haga sentir felices y nos ayude a mantenernos sanos.

Si realmente te has propuesto gestionar tu trabajo y tu vida, estos son algunos consejos útiles para diseñar tu plan de acción.

1. MANTENTE SANO.

Aunque parezca que esto no viene a cuento, es, de lejos, la prioridad más importante en tu vida.  La esperanza de vida ha sobrepasado en España los ochenta años, en tu mano está que el cuerpo que tienes te dure todos esos años en las mejores condiciones posibles.  Si necesitas motivación, visualízate enfermo, impedido y dependiente durante 10, 15 o 20 años como resultado de tu dejadez.

Así que, aunque te parezca un imposible, encuentra tiempo para cuidarte: come sano, practica alguna actividad física a diario y duerme el tiempo suficiente; sal de casa y realiza alguna actividad que te guste, o mejor aún, busca algo que puedas hacer con tu pareja, familia o amigos, como por ejemplo montar en bici, correr, pasear, bailar, nadar, jugar con tu perro o asistir a algunas clases de cocina o música.

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 2. SÉ TÚ MISMO.

No intentes amoldarte a lo que otros dicen o hacen, es posible que eso no funcione contigo. Te pondré un ejemplo: para algunas personas el ideal de conciliación es llegar muy pronto a su trabajo y salir temprano para tener la tarde libre, sin embargo, hay quienes prefieren tener suficiente tiempo al mediodía para poder comer con su familia todos los días.   Hay quienes prefieren una jornada intensiva de 8 a 3, y quienes prefieren flexibilidad para trabajar donde y cuando quieran.

Por otra parte, ten la certeza de que tus prioridades cambiarán a lo largo del tiempo: puede que formes una familia, cambies de trabajo, tengas un nuevo hobby o debas responder a una necesidad familiar.  La clave es averiguar qué es lo más importante para nosotros en cada etapa de nuestra vida, tanto en nuestra profesión como en nuestra vida personal, y hacer lo posible por priorizarlo en nuestra planificación diaria.   Nadie dice que sea fácil, pero merece la pena intentarlo y tenerlo siempre presente como objetivo.

3.  ELIGE Y PRIORIZA.

El día tiene 24 horas y da para lo que da.  Sé realista y no te empeñes en querer hacer más cosas de las que caben en un día.  Una vez has decidido qué responsabilidades y relaciones son más importantes para ti, dales prioridad.  Si aún no encuentras tiempo para todo, vuelve a seleccionar y priorizar.  Tu objetivo debe ser disfrutar el tiempo que realmente tienes en lugar de lamentarte por el que no tienes.

En el ámbito profesional, es conveniente tomar decisiones meditadas sobre qué oportunidades aprovechar y cuales declinar, en lugar de meramente reaccionar a lo que va surgiendo.  Si queremos conseguir un sano equilibrio debemos tener en cuenta a nuestra familia y a aquellas cosas que nos hacen sentir bien, a la hora de tomar decisiones relativas a nuestro trabajo, valorando si lo que ganamos compensa lo que perdemos.

A veces, nuestro equilibrio comienza con un simple cambio de actitud, aceptando que, sencillamente, no puedes hacerlo todo o tenerlo todo.

4.  IDENTIFICA DÓNDE PIERDES MÁS TIEMPO

Si lo consigues podrás centrarte en aquellas actividades que realmente son importantes para ti.  Para eso, una buena herramienta es llevar un registro del tiempo que inviertes en las cosas.   Sé que da mucha pereza hacerlo, pero el resultado es sorprendente.

5.  CONOCE TU PROPIO RITMO.

El conocer nuestro ritmo y organizar el trabajo de acuerdo a él, nos ayudará a aprovechar al máximo el tiempo y sentirnos mejor.  Algunas investigaciones muestran que la gente varía ampliamente en lo relativo a cuando es más creativa, más productiva y tiene más energía.  Por lo tanto, plantéate diseñar, en lo posible, una programación menos convencional de tus actividades diarias.

6.  AYUDA A OTROS PARA QUE ELLOS TE AYUDEN A TI.

Ayuda a tus compañeros y compañeras si en alguna ocasión necesitan salir antes o cambiar su turno, de tal forma que ellos lo hagan por ti cuando tú lo necesites.  Sobra decir, que debes actuar de buena fe y no aprovecharte de la buena voluntad de tus colegas.  Procede de la misma manera con tus obligaciones familiares por si algún día necesitas quedarte hasta tarde en el trabajo.

  1. ALTERNA PRIORIDADES PROFESIONALES Y PERSONALES.

Combina tu agenda profesional con la personal de tal forma que no necesariamente tengas que priorizar una sobre la otra en todas las ocasiones.  Decide cada día qué es más importante si convocar una reunión, acabar un trabajo, etc. o asistir a un evento de tus hijos, acompañar al médico a alguno de tus padres, etc.

8. SI TRABAJAS DESDE CASA, SEPARA FÍSICAMENTE TRABAJO Y VIDA PERSONAL.

Delimita una zona como tu espacio de trabajo.  Intenta dejar toda la parafernalia y tareas relativas al trabajo dentro de esa área.

9. NO TE DEJES DOMINAR POR LA TECNOLOGÍA.

Si nuestros dispositivos móviles nos hacen sentir que debemos estar disponibles en todo momento respondiendo a los correos del trabajo a cualquier hora o terminando trabajos en casa, estamos perdidos.  Gestiona el estrés que puede llegar a producir la tecnología desconectándote por un rato o poniendo límites a cuando y donde usarlos.  Déjalos fuera de tu alcance cuando decidas desconectar.

10.  APÚNTATE A LA MULTITAREA

A veces el truco está en descubrir que actividades se pueden realizar de forma simultánea.  Por ejemplo, quieres hacer ejercicio pero no tienes con quién dejar a los niños: prueba a realizar ejercicios en casa en los que puedan participar o sal a montar en bici con ellos.  O quieres estudiar inglés pero no tienes tiempo, pues prueba a ponerte un DVD o un audio con clases de inglés mientras haces ejercicio o realizas las tareas de la casa.  O pon la tele en versión original y así toda la familia estará aprendiendo de forma pasiva.

11.  ACEPTA LA IMPERFECCIÓN.

Por mucho que hayas hecho al pié de la letra lo propuesto en los puntos anteriores, es posible que no siempre tengas éxito en tu empeño.  Todos cometemos errores, además los obstáculos y desafíos aparecen siempre inesperadamente.  En vez de sentirte una persona horrible por no poder hacer todo lo que te habías propuesto, intenta disfrutar y ser productivo con lo que estés haciendo.  Después, tan pronto como sea posible, vuelve a poner el foco en tus principales prioridades.

Tu propia flexibilidad para adaptarte a los acontecimientos es tu mejor arma.

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