Cómo crear espacios laborales facilitadores y felices basados en el respeto mutuo.

386888640_0ab15243f9_bPhoto credit: stevenlberg via: flickr cc

Si queremos ser felices en el trabajo, empecemos por asumir cada cual nuestra responsabilidad

Se habla mucho de la felicidad en el trabajo como una nueva tendencia en la gestión de personas en las organizaciones, muchos directivos proclaman con orgullo su compromiso con este objetivo y muchos expertos proponen sus recetas para conseguirlo.  Pero parece que se nos olvida el papel que juega cada empleada y cada empleado en la construcción de ese ambiente agradable en el que trabajar y ser feliz.

En la actualidad, el estrés y la tensión que habitualmente podemos sufrir dentro de la jornada laboral acaba, no sólo en bajas médicas, malas posturas en el trabajo o problemas de conciliación familiar, sino también afectando a nuestro comportamiento y relaciones en nuestro lugar de trabajo.

Allá donde son necesarias las relaciones e interacciones entre las personas, existen una serie de normas que las organizan y dan estabilidad. A veces son normas escritas, a veces son implícitas, pero ante todo existe un compromiso cívico que contribuye a crear espacios facilitadores y agradables basados en el respeto mutuo.  Con respeto construimos un ambiente donde el compromiso y la responsabilidad de cada persona es lo más importante.

Por  lo tanto, dejemos de lanzar balones fuera y empecemos a contribuir con nuestro comportamiento a construir un ambiente de trabajo más positivo, agradable y productivo.  

  • Una oficina o un centro de trabajo es un espacio social, por lo tanto, la primera condición para construir entre todos un buen ambiente de trabajo se basa en comportarse con educación: algo tan básico en la convivencia general, no puede faltar en la vida laboral.  Gestos sencillos como sonreír, saludar, dar las gracias, mantener las puertas abiertas, etcétera, impulsan una sana convivencia general.
  • Los compañeros de trabajo no se eligen, simplemente se coincide con ellos, aunque no tengamos ninguna afinidad, pasaremos muchas horas al día junto a ellos, por lo que debemos dejar de lado prejuicios y preferencias personales, ya que un clima hostil o de enfrentamiento acabaría por boicotear nuestras tareas.
  • El entorno físico puede ser origen de mucho malestar.  Tengamos consideración para con los demás a la hora de hacer algo que vaya a afectar al medio ambiente común, como lo es graduar la temperatura del aire acondicionado, abrir las ventanas, etc.

 

4323549718_f27534c4b8_b      Photo credit: ianaiare via: flickr cc
  • Es básico respetar el espacio de los demás, invadir el escritorio de otras personas, ya sea dejando carpetas encima, utilizando su teléfono o material de trabajo sin su consentimiento, da un mensaje de poca consideración.
  • —Es imprescindible evitar todo tipo de críticas y burlas hacía los otros compañeros y su trabajo.  Las críticas deben ser siempre constructivas y en forma de sugerencia, sabiéndolas aceptar en caso de recibir una.
  • En una discusión no insistas en que tienes la razón. Aprende a escuchar y a evaluar otros puntos de vista.  —Mantén una mente abierta y acepta las opiniones y sugerencias de los compañeros y compañeras, de este modo podrás mejorar tu propio trabajo y la productividad en la empresa.
  • —Aunque puede ser difícil en ciertos días en que el ajetreo y el estrés son muy elevados, se debe tratar de controlar nuestro temperamento y ser lo más cordiales posibles. No cuelgues con violencia el teléfono ni alces la voz.  Y, por supuesto, nunca, jamás utilices descalificaciones e insultos hacia las personas que colaboran contigo.
  • —Valora el trabajo de los demás y coordina tiempos. Generalmente nuestro trabajo no se encuentra aislado del de nuestros compañeros y compañeras, por eso cuidemos de hacer nuestro trabajo en tiempo, a fin de no retrasar las actividades de los demás. Del mismo modo, pensemos en el tiempo que necesitan otros para responder a nuestras demandas cuando planifiquemos trabajos.
4880374152_2326e7cb8a_bPhoto credit: Francisco Vargas via: flickr cc
  • Todos tienen cosas que hacer y el tiempo de cada uno es valioso.  Por ese motivo, no es aceptable llegar tarde a las reuniones o anularlas con poca antelación, ignorar los correos electrónicos, no devolver las llamadas de teléfono o mantener demasiado tiempo en espera a nuestro interlocutor.
  • —Evita interrumpir a tus compañeros en los momentos de máxima productividad.  En un equipo hay interrupciones necesarias e innecesarias.  Las primeras forman parte del trabajo junto a otras personas y hacen que los esfuerzos del grupo sumen en conjunto. Las segundas tienen un impacto devastador en cada persona en su productividad, su rendimiento, su eficiencia y sus resultados. 
  • Cuanto más dure la interrupción, más daño hace: más se tarda en terminar lo que se estaba haciendo, más ideas y creatividad se pierden por el camino, más posibilidades de empezar otra tarea dejando sin terminar la anterior y más posibilidades de cometer un error habrá.

Tenemos que empezar a sensibilizarnos, a contagiar la no-interrupción entre nosotros. Lo que significa reducir, manejar y acortar esas interrupciones.

“Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.» (Jacinto Benavente)

  • —Establece con tu equipo un protocolo de comunicación interno. Solo hay que sentarse juntos durante un momento y decidir que medio de comunicación hay que usar en cada situación. Todo el equipo debe tener claro cómo y cuándo pueden contactar con los demás.  Por ejemplo:
    • —El correo electrónico por defecto. La ventaja es que el receptor puede decidir cuando contesta.
    • —Teléfono o reuniones en persona para cosas muy importantes, muy urgentes o sensibles.   Hay cosas que es mejor tratar en persona, si no es muy urgente, se puede programar una cita.
    • Establecer una franja horaria en la que no se puede interrumpir si no es algo muy urgente.  El gran beneficio es que asegura un tiempo de calidad y máxima concentración.
4329363938_26522735d1_b     Photo credit: ilamont.com via: flickr cc
  • Gestiona bien tu correo electrónicoEsta herramienta ha demostrado ser el origen de muchos malos entendidos y conflictos.  Estas son, las que yo considero, recomendaciones más importantes:
    • No rehúyas el asunto, si no puedes dar una respuesta satisfactoria inmediata, avise al remitente.  Pero no dejes correos sin contestar.
    • —Ve al grano: cuanto más largo sea el mensaje, menos probabilidades hay de que lo lean.
    • Pregúntate si necesitan estar todos copiados. Para acelerar las respuestas, escribe directamente a cada individuo afectado.
    • Cuida las formas: vigila la ortografía y no uses un lenguaje taquigráfico o de la calle. Comprueba siempre los errores antes de enviar el mensaje.
    • Evita los juicios precipitados.  Algunos correos pueden resultar ofensivos a primera vista; pero al observarlos más detenidamente vemos que simplemente están mal escritos o con prisa.
Regla de oro:No respondas NUNCA cuando estés enfadado o emocionalmente herido; no olvides que el correo se queda archivado y que una respuesta ofensiva o desconsiderada puede tener consecuencias.

Por último, aunque no menos importante, adopta una actitud positiva, con ganas de aprender, se una persona abierta y participativa, esas son las clave para lograr la felicidad y el éxito profesional. 

“Los lugares de trabajo donde las personas están siempre dispuestas a colaborar las unas con las otras son más felices que aquellos donde las personas solo se ayudan a sí misma”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>