¿De qué hablamos cuando hablamos de igualdad y conciliación en las empresas?

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Podemos estar hablando de todo o de nada, de la aplicación de un modelo de gestión de personas o de humo.

Hay quién opina que es cosa de mujeres y de madres, quién lo ve como una moda, algo que es políticamente correcto pero alejado de la realidad, quién piensa que no les afecta porque son personas solteras y sin hijos, empresas que lo ven como un mal menor que hay que soportar por ley o quienes lo utilizan como el saco en el que cabe todo porque les viene bien para sus propósitos.

Como todo concepto que se usa demasiado y no se explica lo suficiente, ha sufrido un desgaste que le ha restado valor.  De hecho, estas dos cosas, igualdad y conciliación, que la mayoría de las veces van de la mano como si fueran una sola, tienen entidades distintas, persiguen objetivos distintos y necesitan de medidas distintas.  Sin embargo, están muy interrelacionadas, de manera que actuaciones en una de ellas puede repercutir en la otra de manera positiva o negativa.

Pero, ¿de dónde surge todo esto?  ¿Cuáles son las condiciones que se han dado en la sociedad para promover su aparición? ¿Cómo afectan estos cambios sociales a las empresas?

Las sociedades están vivas, avanzan, cambian y se van configurando nuevas realidades y retos a los que dar respuesta.  Las personas y sus circunstancias influyen en la evolución de las sociedades y, a su vez, reciben influencias de la sociedad en la que viven.  Las empresas forman parte también de este entorno y tienen que adaptarse a nuevas situaciones y demandas, creando o ajustando las estrategias que ponen en marcha.  La sociedad española no es una excepción, como ocurre en todas partes está sujeta a grandes cambios que requieren nuevas respuestas:

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  1. Envejecimiento de la población.

    España con la tasa de natalidad en 1,34, hace años que no tiene relevo generacional.  Según estudios, en 2045 el número de personas mayores excederá a la población infantil.  Las consecuencias sociales de esta progresión será el sobreenvejecimiento de la población, el aumento de la dependencia y, dado que estadísticamente las mujeres viven más que los hombres, se producirá una feminización de la sociedad.

  2. Inmigración.

    Como consecuencia del gran de número de personas que vinieron a nuestro país en busca de trabajo, se ha formado una sociedad donde conviven diferentes culturas, religiones y hábitos.

  3. Distintas modalidades de familia.

    La familia, como cualquier institución social, tiende a adaptarse al contexto de una sociedad.   Esto explica, por ejemplo, el alto número de familias extensas (la familia de siempre) en las sociedades tradicionales, el aumento de familias monoparentales en las sociedades industrializadas y el reconocimiento de las familias homoparentales, tras la legalización del matrimonio homosexual.

  4. Incorporación masiva de la mujer al mundo laboral.

    El cambio social más profundo del s. XX.  Y un camino largo, difícil y poco grato para las mujeres que aún siguen reivindicando sus derechos como personas.  Me parece increíble que aún hoy, el Parlamento Europeo tenga que considerar como “prioridad política” la lucha contra la diferencia salarial entre mujeres y hombres.

  5. Inexorable avance del mundo digital.

    Algo que ha cambiado radicalmente la forma de ver el mundo, la formación, el trabajo y la sociedad en las generaciones más jóvenes, los “nativos digitales”.

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¿Cómo afectan estos cambios a las empresas españolas?

La empresa es también un entorno social y un reflejo de la sociedad en la que opera, por lo que tendrá que gestionar adecuadamente las consecuencias prácticas de estos cambios sociales.

  • Deberá proteger la maternidad y la paternidad responsable, como un deber social.
  • No podrá permitirse despreciar el 50% del talento que se encuentra en las mujeres.  Ni subvalorarlo como si fuera de segunda categoría.
  • Deberá gestionar una plantilla cada vez más senior, que además convivirá con los “nativos digitales”.
  • Deberá dar respuesta a la creciente dependencia que tendrán que soportar sus empleados y empleadas.
  • Deberá aceptar la discapacidad como lo que es: diversidad funcional, una determinada discapacidad no te invalida para todas las tareas o funciones.
  • Deberá adecuarse a las diferentes culturas, por ejemplo en relación a determinadas costumbres o a la celebración de festivos.
  • Deberá dar respuesta a las necesidades de los distintos tipos de familia.
  • Deberá utilizar la tecnología para crear los entornos de trabajo que requieren las nuevas generaciones.

En definitiva, deberá preocuparse de su gente como personas, con una vida y un momento vital, con una familia, con determinadas aficiones, expectativas y deseos, con unas circunstancias personales y con unas capacidades y habilidades particulares.   Deberá mirar a las personas como un todo, social, profesional y personal.

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De eso es de lo que hablamos cuando hablamos de igualdad y conciliación en las empresas.  El objetivo último es alcanzar la Corresponsabilidad, que en el entorno empresarial se entiende como responsabilizar al empresario para cuidar los intereses personales de su plantilla y responsabilizar a la plantilla de las necesidades de la empresa.  Pero eso es otra historia de la que hablaré en otro momento…

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