Ante el acoso en el trabajo protégete y actúa (III)

Acoso sexual Definitiva

Qué hacer ante una situación de acoso sexual en el trabajo

El acoso sexual es un tipo de violencia que se produce en el entorno laboral, difícilmente reconocido y asumido por la sociedad y que afecta mayoritariamente a las mujeres.  Existe una falta de sensibilidad social, salvo en manifestaciones extremas, que se traduce en una excesiva tolerancia ante determinados conductas y la superficialidad con la que, en ocasiones, se aborda su diagnóstico y tratamiento.  El acoso sexual transita una delgada línea entre las bromas y lo que la víctima considera una agresión directa.

Se puede dividir en:

  • Conducta verbal: comienza con chistes subidos de tono pera derivar en insinuaciones sexuales, comentarios, proposiciones y palabras obscenas.
  • Conducta no verbal: gestos sexuales, fotos, cartas u otros materiales de naturaleza impúdica.
  • Conducta física: incluye el contacto no deseado o no consentido por la víctima, como pellizcos, palmadas, roces o directamente el uso de la fuerza, el chantaje o la coacción para mantener relaciones sexuales.

Lo que distingue el acoso del comportamiento amistoso es que el primero es indeseado y el segundo aceptado y mutuo.  La “atención sexual” se convierte en acoso sexual si continúa una vez se ha indicado claramente que esa atención es considerada ofensiva. La víctima debe marcar distancia desde el principio ante todas aquellas situaciones que le provoquen molestia o humillación.  No hay que dejarse intimidar y hay que manifestar firmemente el desagrado ante cualquier chiste o insinuación fuera de lugar

También hay que dar a conocer la situación a allegados, familiares y compañeros y compañeras de trabajo. La víctima debe tener claro que no es culpable de la situación de acoso.  No debe ocultar la situación. No debe luchar sola.

Cuando la conducta ofensiva es recurrente, debes asesorarte e informarte tanto de los recursos internos existentes en la empresa: protocolo de prevención del acoso, guías de apoyo, sindicatos, etc., como de los recursos sanitarios, psicológicos, legales, etc., ofrecidos por las administraciones públicas y asociaciones.

En segundo lugar recopila todo tipo de pruebas.

  • Inicia un diario, recoge los hechos que están aconteciendo cada día. Cuenta escuetamente pero con detalle forense, la fecha y hora, la persona que lo ejerce y el hecho en si.  Escribe también tus emociones y síntomas: insomnio, ansiedad, etc, y sus consecuencias físicas: caídas de cabello, vómitos, dolor, lo que sea.
  • Graba las conversaciones con el acosador, tanto presenciales como telefónicas, con dos requisitos: tú formarás parte de la conversación y no se tratarán temas personales o íntimos de otras personas.  No sólo no comentes un delito, si no que las grabaciones se pueden presentar como pruebas en el caso de que se llegue a juicio.
  •  Busca testimonios de compañeros y de posibles víctimas anteriores, aunque ya no estén en la empresa.

La bases legales que marcan la ilegalidad de determinadas conductas laborales están recogidas tanto en la Constitución Española, en su artículo 10 que garantiza el mantenimiento de la dignidad en cualquier situación y en el artículo 14 que garantiza el derecho a la igualdad; como en el Estatuto de los trabajadores que garantiza la no discriminación, la dignidad en el trabajo y el respeto a la intimidad, además de la protección frente al acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual, y frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>