Consejos para profesionales primerizos en las redes sociales

ArteDigital1~14

 “No me sigas, yo también estoy perdida”. 

Todos somos o hemos sido torpes y primerizos en la jungla digital, esto debería tranquilizarte.    Y todos nos sentimos impelidos a iniciar una estrategia compulsiva para ganar visibilidad en el ambiente profesional online, ya que el sentir popular es que si no estás en las redes sociales  no eres nadie, simplemente no existes.

Diligentemente un gran número de personas, todos los días, se ponen manos a la obra y se registran en todo lo que ven, incluso los más osados iniciamos un blog.  Pero, ¿cómo evitar perder la cabeza o abandonarlo todo por la imposibilidad de gestionar lo que se te viene encima?  El exceso de información puede agobiar, asustar, paralizarte o simplemente volverte impermeable.

Al principio, tímidamente empezamos a trastear por los diferentes sitios intentando entender su funcionamiento; nos leemos todas las orientaciones que dan las hordas de gurús que proliferan por internet en relación  a como triunfar en las redes sociales (existen sobre cualquier temática imaginable)  El lema parece ser  “cuantos más contactos mejor”, de manera que muchos emplean tiempo y recursos para contactar con el mayor número de perfiles posibles, de los que, en algunos casos, realmente podrían aprovechar sólo un 5 %.

Nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para procesar la información que recibe por los sentidos, es selectivo y atiende sólo a aquella información relevante e importante en cada momento.  Deberíamos actuar en consecuencia y pararnos a reflexionar sobre qué es lo más conveniente para nuestros intereses y centrarnos en una parcela más pequeña de contactos potenciales, con los que podamos disponer de más tiempo para seguirles adecuadamente y sacar el mayor provecho.

Para ilustrar mis palabras os puedo decir que he visto muchos perfiles en Twitter que siguen a miles de personas, ¿cómo es posible eso?  Si cada una de ellas, aplicando los consejos de los “sabios” escriben al menos un tweet al día, ¡nos encontramos con muchos miles de mensajes que leer!;  pero lo normal es que escriban más de uno e incluso que algunos se pasen el día twitteando.  No quiero ni pensar en el número de tweets que pueden llegar a ser.  La fatal consecuencia de eso es que el número de personas que seguimos se convierte en sólo un número vacío que aparece en nuestro “time line”.  No son personas con las que quiero interactuar y compartir contenidos de valor (básicamente porque es materialmente imposible).  Y lo peor de todo es que entre toda esa inmensidad hay pequeñas joyas que se nos pasan desapercibidas.

Estos son los consejos que me dicta el sentido común (que no los gurús del tema), tan valiosos y tan cuestionables como cualquier otro.

  1. Párate un momento y piensa.  ¿Cuál es el propósito que persigues?  Esto determinará en qué redes crear tu perfil.  No es lo mismo buscar un desarrollo profesional o un empleo, que promocionar tu negocio o querer estar informado de lo que está pasando.  ¿De cuánto tiempo dispones para dedicarle al mantenimiento de tus redes sociales?  Si tienes poco tiempo tu única opción es ser selectivo.  Y me atrevería a decir que, si quieres hacer las cosas bien, aunque dispongas de bastante tiempo también es recomendable serlo.  Asume que no puedes estar en todas partes.   Ya sabes el dicho: “el que mucho abarca poco aprieta”.
  2. Busca información para decidir que redes utilizar de todas las que hay: Facebook, twitter, instagram, youtube, linkedin, etc.  Elige las más populares y recomendadas según el propósito que te has marcado.  No te quedes con la primera información que encuentres: busca, compara y saca tus propias conclusiones.   No mires sólo los consejos de “sabios”, busca estadísticas, estudios, noticias de prensa, etc.  El tiempo que inviertas en este paso te ahorrará mucho trabajo en el futuro y aumentará la eficacia de tu estrategia posterior.
  3. Entra en acción.  Aplica los consejos y trucos que hayas ido recopilando por ahí con sentido común y sin perder de vista tu propósito.  No es necesario ser el más popular de la red para conseguir tus objetivos.
  4. Toma conciencia de lo que haces y sus consecuencias dentro y fuera de la red.  Aquel que controle, a través del entendimiento, las tendencias prácticas que fomentan los programas actuales, sin duda estará a salvo de ser absorbido.  El único que puede engañar o velar por tu proceso de discernimiento eres tú mismo.
  5. Selecciona a tus contactos según el propósito que te has marcado.  Si seguir a otros es simplemente una estrategia para conseguir a tu vez seguidores, tendrás que aprender a manejar el volumen de información que te llegue para que no sea un muro entre lo que realmente te interesa y tú. 
  6. La moderación es una virtud.  Si ya tienes el veneno en la sangre y no puedes parar de “participar” en todo, piensa que eso puede tener un efecto perverso ya que es posible que las personas que te siguen acaben empachadas de ver tu cara y dejen de leerte por cansino, e incluso te borren de sus contactos.
  7. Ten paciencia y no te desanimes.  No esperes resultados inmediatos, el éxito no es un destino si no un viaje.

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